domingo, 28 de agosto de 2011

Los colores de una sombra.

Cielo oscuro. Neutro. Se iluminaba de forma intermitente. Solo era una explosión de colores, un cuadro que se iba dibujando sobre nosotros. Había humo. Quizás para ocultar un color más oscuro, ese que en cuestión de segundos se iba a entregar a nosotros. No sé. En el fondo me gustó esa sensación. Fue un estado de profunda paz, a pesar de todos los ruidos que nos amenazaban continuamente.
Cuesta explicar cómo diez minutos de aquella noche tenían más valor que muchos otros momentos de mí vida.
Últimamente estoy muy radical en muchos aspectos. Creo que esa noche fue la culpable de todo. Estaba a gusto con las personas que estaba. Es más, creo que eso hizo que sintiera esa sensación, esa en la que te quedas mirando hacia arriba y se para todo un poco. Y yo, pues quizá debí pensar más de la cuenta. Pero las consecuencias fueron esas. Impotencia de no entender tantas cosas, supongo.
Cris.

5 comentarios:

  1. Sige por el camino correcto con esa persona y deja a quien deje ese camino tan fácil, ya buscara ese camino besitos :p

    ResponderEliminar
  2. Cuando estamos en ese estado. Lo negativo lo multiplicamos por números infinitos por que necesitamos que perdure esa felicidad.

    ResponderEliminar
  3. Me encanta como escribes. La mayoría de las veces cuanto más vueltas le das a algo menos lo entiendes, pero bueno, que se le va a hacer..
    Un besito Cris! :)

    ResponderEliminar

Sentir, pensar y escribir. Adelante :)

Pásate por:

Cris González/Blog © 2010. Tema Sencillo. Con la tecnología de Blogger.