miércoles, 17 de agosto de 2011

Experiencia irónica.

Estoy en mi habitación. Luces apagadas. No veo. Quizás la vista tenga que acostumbrarse a ésta sensación de agobio. El miedo me absorbe. En ocasiones me hipnotiza. Espero unos segundos. Empiezo a ver invisibles ráfagas de luz con microscópicas motas de polvo. Esa luz que atraviesa las diminutas rajas de mi persiana. Espera. Veo algo más. Es una pequeña luz que parpadea a lo lejos. Como si una estrella hubiese bajado para posarse en mi cama. Es un papel que se ilumina. Quizás sea por alguna ráfaga desorientada que entra por la ventana. Tiene un aspecto incandescente. Mis ojos se cierran. Creo que me estoy quedando dormida. Tengo sueño. Me despierto, y tengo más sueño aún. Solo han pasado dos horas desde que vi aquel papel en mi cama. Tenía tonos naranjas. Los mismos que se ven a lo lejos. Creo que es el sol. Mierda, está amaneciendo. Me ha vuelto a pasar. Estas noches de calor me agotan. Apenas he podido unir pestaña con pestaña. Y sí lo he hecho, ya no me acuerdo. Hace pocas horas solo veía ese triste fondo negro, con ausencia total de materia, un tanto insustancial y con espíritu autoritario. Y ahora. Ahora los cierro y a pesar de eso, cala un suave tacto naranja entre mis ojos. Ya sí.



Cris.

3 comentarios:

  1. Será la foto? mmm la saqué de pasada jajaja Pero bueno, acabé la semana contento, como me conozco jajaja :) Un beso!

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  2. =)

    yo también soy t.s. me gusta cómo escribes. Si te apetece, eres bienvenida a kamchatka.
    buscandokamchatka.blogspot.com
    bs.

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  3. Yo te sigo también, que también me gusta tu blog :)

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Sentir, pensar y escribir. Adelante :)

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