sábado, 19 de noviembre de 2011

Hace tiempo.

Hace tiempo, escribí esta entrada. y claro, no somos capaces de prever el futuro, pero no sé. quizá ahora tenga que rectificarla y cambiarle algunas cosas que antes no puse.
Me niego a decir que soy débil. Me niego a decir que algo a cambiado para mí. Es más, no voy a escribir nada de lo que en realidad no siento. Pero si digo que ahora ha sido duro. Bastante. Pero me sorprendo cuando lo pienso, cuando reflexiono sobre todo, sobre las circunstancias que rodean mi entorno y que me han rodeado a mí durante algunos días.
Soy más fuerte que antes. Mucho más fuerte. Nunca pensé que diría esto, pero, nunca es tarde para darse cuenta de lo fuerte que puede llegar a ser tu cuerpo. Tú mente, en muchas ocasiones de tu vida.


Físico y a la vez invisible.
"Vacío imperante. A veces destructor. Bomba peligrosa. Autocontrolado y controlador. Corazón. Donde se guarda cada parte de aquello que te importa, cada cosa diminuta que te ha hecho feliz en algún momento, pero también hace daño. Dichoso músculo hueco donde caben millones de recuerdos. Mejores, peores, pero recuerdos. Ese músculo mecánico que guarda las imágenes más importantes de tu vida, como si de una cámara de fotos se tratase, guarda a las personas, sus caras. A veces se esconde, se aleja, quizás para no rebosarlo de sentimientos confusos, esos que entorpecen el recorrido, quizás para no sufrir un paro inesperado. Físico y a la vez invisible.

Se oxigena a su paso por los pulmones y la sangre vuelve hasta él. Un segundo de angustia. Y vuelve a hacer lo mismo minuto tras minuto, la sangre vuelve a entrar al ventrículo izquierdo y hace un recorrido largo por esas calles llenas de aire libre, y serenidad, hasta llegar al otro lado, al corazón derecho. En ocasiones es difícil. Ese recorrido esta lleno de infinidad de pensamientos, millones. Las calles en cambio, no tanto. Están solitarias.Vacías. Pero es necesario. Es imposible pasar de un polo a otro en cuestión de segundos. Pero es físico. El corazón invisible, ese corazón irónico seguramente, tardaría días. Por eso en tantos momentos de nuestra vida pasamos por momentos difíciles. Por que su parte derecha se forma de cosas que borraríamos sin pensar, cobarde.

Quizás ahora no esté por un momento de esos, sí midiera mi vida sería milimétrica en su compensación. Pero si que he vivido algunos. Miento si digo que han sido bastante dolorosos, por que no lo han sido. Pero sí algunos me han permitido experimentar esa sensación. Esa y no otra."


Vuelvo a decir, que es imposible pasar de un polo a otro en cuestión de segundos. Hace falta tiempo. No para pensar ni mucho menos. Pensar destruye. Los pensamientos atacan continuamente, y nuestra defensa es demasiado débil para luchar contra ellos. Pero tenemos otras armas. La que yo he utilizado en esta ocasión. No le he dado una oportunidad a mi cabeza para pensar. No se la merecía. Es más, eso ha hecho que yo haya ganado esta batalla. Aunque tenga algunos rasguños.


c.gonzález

2 comentarios:

  1. Me ha encantaod la última parte de tu texto. Me alegro de que hayas conseguido esa fortaleza, y me apunto el consejo de que pensar destruye. Solo por curiosidad, ¿qué armas?

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  2. No darle una oportunidad a la cabeza de pensar, esa es la mejor arma que podemos utilizar, siempre que podamos ;)

    Gracias por pasarte. Muac!!

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Sentir, pensar y escribir. Adelante :)

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