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viernes, 24 de agosto de 2012

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Se qué hace tiempo que no escribo. qué digo que volveré y al final no lo hago. pero sigue todo igual desde que huí. todas unas vacaciones sin apenas soltar palabra. no por falta de sentimientos, por supuesto. pero nunca veo el momento adecuado para darle al click de publicar. ahora, tampoco me sobran las ideas, porque tampoco encuentro en ese montón de borradores lo que tengo para compartir. 

En definitiva. 'todo verano tiene su historia'.
Y algunas historias, te hacen olvidarte de todo.
...

c.gonzález.

sábado, 25 de febrero de 2012

Almas de goma.

Cuando creen que solo existe un mundo, y ven que sí que existen cien mil y uno. cuando creían que ni todos ellos podrían ser capaces de separar algo que podría ser aún más fuerte que cada uno por separado. que al final han resultado ser almas de goma, sin sentir. cuando no había ley con límites. ni límites con control. hasta creerse tan sumamente ingenuos, capaces de compararse con el centro de esa tierra. sin ver la espiral que los rodea, cuando se destruye cada mundo. hasta que no les queda otra, que esconderse en el vacío.
c.gonzález

jueves, 16 de febrero de 2012

Catástrofe.

Se cierran los ojos mientras pasan las notas de aquella canción de fondo. Aquella que hace daño, que hace perder el sentido de la historia. Pero mantengo cada historia intacta. Porque cada una es verdadera. Real. Independientemente de que sea triste o sea ridícula.
Claro que sí. Cambiaría el universo por un grano de arena y el mar, por un vaso de agua. Pero bajo la vista, y veo la línea de luz que atraviesa la cinta que tapa mis ojos. Y dejo de cambiar imposibles, para coger la opción de no aprender con cada chasco. De ponerle freno a todo esto. De no saltar con el coche en marcha y seguir sobreviviendo. Pero, no quiero sobrevivir si eso significa que en algún momento tengo que estar en peligro.
No quiero vender a ninguna catástrofe más.

c,gonzález

sábado, 14 de enero de 2012

Olvídate de perder el oxígeno.

No tengas miedo a caerte por la proa de este barco sin rumbo. recuerda cada vez que hacíamos locuras infinitas y ahora, olvídate. olvídate de perder el oxígeno. porque es hora de sumergirnos en el más hondo de los mares. somos invencibles, recuerda. ahora, somos capaces de olvidar cuando solo nos zambullíamos por miedo a perder la calma. ésta, es otra etapa. y nuestra meta es que nunca descienda la fuerza de nuestros sueños. porque algo extraño hace que no perdamos la credibilidad de nuestra historia y que podemos dejarnos llevar por la más mínimas de nuestras imaginaciones. creer que a varios metros podemos encontrar un viejo faro no es tan complicado. te lo prometo. ese, seguro que nos hará empezar un nuevo recorrido durante nuestra estancia por la aquí. y que su luz, tan solo es un aviso de que los sueños si que se cumplen. 
mira, y te creías perdido entre tantas olas de inseguridades.
c.gonzález

domingo, 8 de enero de 2012

Inevitablemente.

La dinámica de una vida sin sentido, es justo lo que yo en ocasiones no acabo captando. a veces, escavamos sobre un suelo de cemento. duro. consistente. creyendo encontrar soluciones a nuestros estados de ánimo. pero no es tan fuerte, como esa parte de nosotros que se ablanda tan solo con un soplo de viento.  y el ser débil o el ser fuerte, no son solo maneras de ser, ni mucho menos  pertenecen a personalidades diferentes. porque todos. absolutamente todos, estamos formados por esos dos elementos inevitablemente, y claro, la verdadera historia de todo, es que cada uno elige y esconde el que más daño le hace, porque nos refugiamos debajo de una manta, teniendo la esperanza de que lo que hay tras ella puede tener la capacidad de alejarse de nosotros como si nada. y ahí, es cuando me machaco con mi propia conciencia, y con mi propia dinámica, ajena de todos. y me acabo dando cuenta, que entre el fuerte y el débil solo existe esa manta vieja de invierno que nos taba por las noches. y que una vez más, la responsabilidad del cambio, depende de mí.
c.gonzález

lunes, 5 de diciembre de 2011

Dos.

Enciendo la luz de mi habitación. Un poco confusa. Quizá asustada. Escucho ruidos extraños. Fugaces. Soy incapaz de identificarlos. Los latidos intermitentes de mi corazón quieren sobreponerse ante ellos. Mi mente, en cambio, permanece tranquila. Relajada.
Y es que somos dos. Mi cuerpo y mi mente. Dos. Incapaces de dominar a uno. A los impulsos que ese órgano remite. Y decido abrir los ojos y escribir. Escribir fuerte y rápido. Sin apenas reacción. No quería que se me escapase nada. Las sensaciones eran más rápidas que mi mano, incluso hasta el límite de dolerme más el pecho que los dedos.
Un mal sueño lo tiene cualquiera –pensé-. Una dirección equivocada es un error que puede cometer hasta el más sabio. Pero es que todo eso me llevó directamente a mí forma de escape. Y sinceramente, justo ahí deje de comprender la existencia de esa media hora. De esos treinta minutos que estuve mirando al techo. Pensando con qué fin estaba pasando eso. Intentando darle credibilidad a todo y afirmando que la controversia en este caso, dejó de existir para mí. Que a partir de ese momento mis palabras serían silencios escritos por impulsos improvisados.
Y esa es mi historia. Una historia que me transforma en un ser dependiente a una hoja de papel. Que me hace convertirme adicta a esa confianza extrema que recorre las más insignificantes células de mi cuerpo.

.pensé que nunca sería tarde  para hablar  del comienzo de todo.
c.gonzález

domingo, 4 de diciembre de 2011

Tú viaje.

A veces, necesitamos que todo vuelva a tener sentido. Recoger y ordenar cada pieza que forman los sueños. Y sustituir aquellas que los desvanecían continuamente. Simplemente, es saber empezar de nuevo. Saber recomponernos en nuestra auténtica esencia. Y volver a ser cómplices de una perspectiva firme. Ser cómplices de nosotros mismos. Ser valientes, y coger un papel en blanco para escribir lo que se quedó encajado hace unos días, hace unos meses. Y marcar esas palabras que formaban tú destino. 

Tú futuro. 
Tú viaje por la vida.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Hace tiempo.

Hace tiempo, escribí esta entrada. y claro, no somos capaces de prever el futuro, pero no sé. quizá ahora tenga que rectificarla y cambiarle algunas cosas que antes no puse.
Me niego a decir que soy débil. Me niego a decir que algo a cambiado para mí. Es más, no voy a escribir nada de lo que en realidad no siento. Pero si digo que ahora ha sido duro. Bastante. Pero me sorprendo cuando lo pienso, cuando reflexiono sobre todo, sobre las circunstancias que rodean mi entorno y que me han rodeado a mí durante algunos días.
Soy más fuerte que antes. Mucho más fuerte. Nunca pensé que diría esto, pero, nunca es tarde para darse cuenta de lo fuerte que puede llegar a ser tu cuerpo. Tú mente, en muchas ocasiones de tu vida.


Físico y a la vez invisible.
"Vacío imperante. A veces destructor. Bomba peligrosa. Autocontrolado y controlador. Corazón. Donde se guarda cada parte de aquello que te importa, cada cosa diminuta que te ha hecho feliz en algún momento, pero también hace daño. Dichoso músculo hueco donde caben millones de recuerdos. Mejores, peores, pero recuerdos. Ese músculo mecánico que guarda las imágenes más importantes de tu vida, como si de una cámara de fotos se tratase, guarda a las personas, sus caras. A veces se esconde, se aleja, quizás para no rebosarlo de sentimientos confusos, esos que entorpecen el recorrido, quizás para no sufrir un paro inesperado. Físico y a la vez invisible.

Se oxigena a su paso por los pulmones y la sangre vuelve hasta él. Un segundo de angustia. Y vuelve a hacer lo mismo minuto tras minuto, la sangre vuelve a entrar al ventrículo izquierdo y hace un recorrido largo por esas calles llenas de aire libre, y serenidad, hasta llegar al otro lado, al corazón derecho. En ocasiones es difícil. Ese recorrido esta lleno de infinidad de pensamientos, millones. Las calles en cambio, no tanto. Están solitarias.Vacías. Pero es necesario. Es imposible pasar de un polo a otro en cuestión de segundos. Pero es físico. El corazón invisible, ese corazón irónico seguramente, tardaría días. Por eso en tantos momentos de nuestra vida pasamos por momentos difíciles. Por que su parte derecha se forma de cosas que borraríamos sin pensar, cobarde.

Quizás ahora no esté por un momento de esos, sí midiera mi vida sería milimétrica en su compensación. Pero si que he vivido algunos. Miento si digo que han sido bastante dolorosos, por que no lo han sido. Pero sí algunos me han permitido experimentar esa sensación. Esa y no otra."


Vuelvo a decir, que es imposible pasar de un polo a otro en cuestión de segundos. Hace falta tiempo. No para pensar ni mucho menos. Pensar destruye. Los pensamientos atacan continuamente, y nuestra defensa es demasiado débil para luchar contra ellos. Pero tenemos otras armas. La que yo he utilizado en esta ocasión. No le he dado una oportunidad a mi cabeza para pensar. No se la merecía. Es más, eso ha hecho que yo haya ganado esta batalla. Aunque tenga algunos rasguños.


c.gonzález

lunes, 26 de septiembre de 2011

Flash-Back

Una vez más, intentaba darle una oportunidad a mi manera de pensar. No quería estar constantemente en modo negativo. Quería darme tiempo a mí misma. Reflexionar. Quería pensar. Quería saber donde se escondía la matriz de todo. Dónde estaba la verdad. Dónde estaban las causas. Qué estaba pasando. Y sobre todo, qué quería que pasara a partir de ese momento.
Me aburría buscando unas consecuencias que ya sabía, por que siempre eran las mismas. Y siempre iban a serlo. Y yo, andaba perdida. Cabreada por esas cosas qué para mi tenían valor, y que ya lo habían perdido. 
No sé, me notaba cansada. Necesitaba pararme y descansar. Coger aire. Impulso. Necesitaba darme cuenta de cada detalle que había  marcado éste tiempo.  Cada detalle que pasaba desapercibido para evitar hacer daño. Y todos esos que he dejado pasar. Necesitaba valorar los nuevos momentos. Momentos positivos que tachan de mi calendario los otros negativos. Sumar y restar. Hacer cuatro operaciones absurdas que me darían una respuesta contundente de cada situación.
Supongo que hoy ha sido un domingo de esos con tardes infinitas, de los que yo me declaro enemiga acérrima. De esos que son insoportables en algunos aspectos. De esos en los que todo se desploma en tú cabeza. Un flash-back de fragmentos que recomponen todo lo que te molesta en cuestión de minutos. Fragmentos que para mí ya han tocado límite. Fragmentos que para mí, ya son insignificantes.
c.gonzález

miércoles, 31 de agosto de 2011

Mentes paralelas y simultaneas.

Voy corriendo. Escapando de nada. Pensando en todo. Mirando de reojo cada paso que se mueve en torno a mí. Dándome cuenta de todas esas cosas en común que están flotando en el aire. Ese aire lo estoy respirando y también compartiendo. Confundida por el sol que da de frente cuando miro al horizonte. Con no mirar es suficiente. Distraída por esas charlas infinitas que secuestran nuestras noches. Son las dos de la mañana solamente. No tengo sueño (nunca tengo sueño, soy una especie en extinción, jaja). Mi cuerpo está tranquilo. Quizá porque la última vez que miré el reloj eran solo las once. Sigo corriendo y me paro en seco. Mi euforia hizo que corriese así de rápido. Estaba a gusto en ese banco y pensé que no llegaría de nuevo. Considero que fue uno de esos días que marcan un punto en tu vida. Una etapa distinta. Somos clones a los que nos cuesta soportarnos en muchas ocasiones, pero lo importante es que somos iguales. Somos mentes paralelas y simultaneas.
Por eso les quiero tanto :)

Cris.

Para mí, frío.

Se acaba el verano. Aún parece que fue ayer cuando hacía mis últimos exámenes de junio y ya casi tengo los de septiembre. El tiempo pasa a 200 km/h y el frió llegará en cuestión de horas. Arrasando lo que encuentre a su paso. Sintiendo indiferencia por todas esas mangas que llevaré debajo de mi abrigo. Ahora, el sol se esconderá a media tarde. Y nosotros nos dejaremos engañar continuamente, o puede que sea yo la que esté engañando esta vez. He sentido frió en verano. No sé. Son sensaciones incomprensibles. Extrañas. 

Lo he exteriorizado todo demasiado. Mi sudor se ha revelado. En cambio, mi cuerpo ha sido duro y valiente. He sentido frió en muchos momentos. Y mis opciones eran limitadas. Tuve que ponerme ese abrigo de lana bajo los treinta grados que caían sobre mi cuerpo en muchas ocasiones. A veces me he sentido agobiada, otras en cambio reclamaba continuamente aislarme de ese aire que me envolvía. Para mí, frió. Y justo ahí empece a tener calor. Pero no lo suficiente como para tener que arrepentirme de lo que había hecho. No. Casi nunca me arrepiento de lo que hago. Y digo casi nunca, por que tengo mi orgullo escondido,sí, pero no hasta tal punto en el que yo no pueda ser consecuente de mis actos. A veces solemos tener fallos. Aunque sea solo a veces. Pero en esté caso, no fue mio. 

Cris.

jueves, 11 de agosto de 2011

Me tranquilizo.

De cara a la poca gente que pueda estar leyendo esto, son meras palabras que forman frases que quizás no tengan significado. Para mi, no. Es algo mas. Fingiría si dijera que no está empezando a ser algo importante para mi. Como si entraras a casa y estuviesen los muebles mal ordenados. Incluso hasta el punto de no poder llegar a tu habitación. En este caso mis ideas son esos dichosos muebles que están estancados en mi puerta. Malditas ideas. A veces son un poco estúpidas. Otras en cambio, no tanto. No dejan organizar tu cabeza en esos momentos más complicados.
La frustración es mayor. Sabes la solución. Paso 1. Ordenar los malditos muebles. Esos que a veces te nublan como las nubes en los peores días de invierno.
Quizás, hoy no tenga ninguna idea mal encajada en mi cabeza. Algún pensamiento atravesado. De esos que no te dejan respirar. Como si no pudieses salir del agua mientras te duchas. Eso que, en ocasiones te paraliza y a la vez te absorbe. Un huracán en medio del desierto.

De repente, parpadeas. Un segundo. Te das cuenta que los muebles están como siempre. Parpadeas. Te ha vuelto a pasar. Has pensado como encajar los muebles sin hacer mucho ruido. A mi me ha pasado. He vuelto a ordenar mis ideas y a tirar aquellas que no me ayudaban a hacerlo. Me he dado cuenta.

Y al final, todo está como estaba. No es un sueño. ¿Qué pasa? Joder. ¿Por qué algo tan fácil como escribir unas dichosas palabras en papeles sucios son en ocasiones tan valiosas? Pero, fingiría si no lo reconociese.

Y ahora, me tranquilizo.
Cris.

martes, 9 de agosto de 2011

Días de verano

Vacaciones. No llevo la cuenta de los días de verano que han pasado. Pero si de todos los momentos que llevo vividos dentro de él.
Mil cosas. Mil apuntes encima del escritorio, mil salidas y entradas, mil días de sol y nubes, mil días de cielo azul, de atardeceres eternos y noches inmensamente cortas. Mil horas de sueño perdidas que jamás se recuperarán, de noches en vela, de días de calor, de mucho calor. De días de playa, de piscina, de leer libros a la sombra mientras pasan aviones sobre tí, de chillar cuando hay olas en la playa, de cenas, de paseos, de gastar litros de aceite para ponerte morena, de helados, de esa bebida roja que apenas me gusta y a los demás les encanta, de bares, de fotos, de conversaciones, de noches en definitiva, noches bonitas. Días tontos, algunos más que otros.

He conducido, he llevado a gente, me han llevado a mi por supuesto, he dado mil vueltas, he estado en cumpleaños, y me lo he pasado genial, he salido con compañeros de clase, he patinado, he dejado mis patines, me han dejado los suyos. He pasado horas y horas con mis amigos, de esos que conoces de hace más de 20 años, de esos que conoces bastante bien. He reído, he sonreído, me he cabreado, se me a pasado, seguramente habré dicho barbaridades, luego me habré arrepentido, he pedido perdón, creo que le he dado vida a la mayoría de los verbos que aparecen en el diccionario.

Pero aún no han terminado los diás, juraría que quedan muchos momentos inolvidables, infinitas risas, espero que menos cabreos, muchos mensajes, llamadas y de todo eso que he puesto antes, como por ejemplo los miles de apuntes encima de mi mesa, coleccionando una gran capa de polvo, o esos días que aún quedan de playa, aunque sean pocos.
Pero empieza a acabarse, todo acaba para que empiece otro trozo de vida. Y eso es necesario. Ya mismo empieza un nuevo curso, nos veremos menos, cambiamos el moreno por ese maravilloso blanco transparente que tenemos en invierno, habrá más días de nubes que de sol seguramente, lloverá, cambiaremos helados por castañas, bañador por abrigos de lana, dormiremos debajo de millones de mantas, se reduce a menos salidas y menos paseos. Todo se apaga más, pero vienen otros momentos, supongo que buenos. Espero que sean buenos. Ves gente de hace tiempo, compañeros de curso que en este verano no has visto, que en el fondo echas bastante de menos, y otros que sí has visto y te gustaría ver más. Pero también me queda algo. Y esto es durante todo el año, mucho más permanente. Tú. Con la misma intensidad, las ganas de verte siguen siendo las mismas, no me da tiempo a echarte de menos y todas esas cosas, por que te tengo cerca.

Pero, hoy paso de todo (de forma positiva claro). Y empieza una etapa en relación a mi blog distinta. Menos peculiar, y más accesible. No voy a mirar esas cosas malas que miraba antes, me faltan ganas, en serio. Dejaré las cosas pasar y pasar, lo juro. Todo tiene un cauce. Esa es mi conclusión. Por que ahora veo las cosas bastante mejor, o será hoy uno de esos días que no le veo problemas a nada. Y que creo que a pesar de mi dolor de cabeza insoportable, hoy estoy super contenta. Bueno. Miento. Afirmo que me acabo de poner contenta y no tengo ni motivos para justificarlo.

Cris. 

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