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jueves, 18 de abril de 2013

Cada segundo cuenta.

La vida nos pone constantemente a prueba. Porque aquí, cada segundo cuenta. Por eso, si alguna vez dudas en hacer algo que te haga sentir contigo mismo y con los demás mejor, no lo dudes y hazlo. Porque cada segundo que estés dudando si hacerlo o no, es un segundo en el que estas perdiendo la oportunidad de ser feliz. Así que cállate, actúa y se valiente. No olvides que los gritos solo son el arma de la cobardes, y sinceramente yo espero que tú no seas uno de esos. 

domingo, 30 de octubre de 2011

Domingo.

Quizá ese sea el problema. Aún no sabes a que bando pertenece tu conciencia. Exacto.

Y ahora. ¿A qué esperas?

c.gonzález

sábado, 8 de octubre de 2011

Y ahora es cuando digo.

Pensé que iba a ser un buen momento, lo que no pensé es que más tarde me iba a dar cuenta de que lo había sido. Tres días. La diagonal de las horas que te hacen sonreir y sonreír en línea recta. No quiero ganar más de lo que he ganado, no quiero intentar buscar la curiosidad de las palabras que salen de bocas ajenas, me basta con la curiosidad que hay dentro de mí, cuando pienso lo poco que hace falta para pasar momentos inolvidables, para remover los recuerdos de hace unos años. Para volver a vivirlos, para volver a reírse de ellos. Me basta con agarrarme a esos pilares que existen en mi vida para no caerme. Me bastan tres absurdos días de trescientos sesenta y cinco que tiene un año.
Y ahora es cuando digo "Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien".
c.gonzález


sábado, 10 de septiembre de 2011

Marionetas.

A ver. Y el mundo se vuelve a empeñar en que seamos el resultado de nuestra edad. Esa gente que se empeña en incluirse en un mundo que no le corresponde. No ser sí mismos. Dejarse llevar por lo que la sociedad impone en cada generación. Dejarse vencer por una mayoría. Esa que para mí no vale la pena. Intentar aparentar lo que no es, por ese miedo a ser distinto. A ser de la minoría. A ser autentico. A ser tú.
Y ahora es cuando voy a hablar un poco borde. Y digo: Que coño pasa si no haces lo de todos. Qué coño pasa si haces lo que te apetece en ese momento. A mí, aún nada. Y por eso, realmente nunca entenderé como se puede renunciar a tu propia identidad. A tú personalidad. Si de algo somos dueños, es de nosotros mismos, de nuestra manera de vestir, de pensar, de actuar, de identificarnos, de hablar, de expresarnos. No sé.
Para mí tener dieciocho años, no va más allá de haber vivido más de seis mil quinientos setenta días. Para otros significa salir de fiesta. Hacer lo común, tengas ganas o no. Creerse más maduros, aunque sean infantiles sin límite. Y yo solo puedo expresar tristeza cuando veo marionetas bailando, marionetas incluyéndose en esa pelota de gente sin sentido. Sin norte. Marionetas con las ideas tan difuminadas que son incapaces de encontrase. Y yo, sinceramente, no me creo que seamos tan fácil de manejar.
c.gonzález

jueves, 8 de septiembre de 2011

Hoy mi cuerpo vence.

Y hoy estoy tan cansada, que las palabras descienden de mi mente. Sinceramente. No se que sensación transmitir. Quizá mi estado de hoy sea hueco. Quizá sea insustancial, soso, vació, ligero, intrascendente, común, corriente, normal, insípido. No sé. Hoy mi cuerpo vence. Bloquea mis dedos. Bloquea mi físico. Incapaz de transmitir nada por sí mismo. Pero capaz de reflejarse e identificarse. Yo estoy aquí, mirando el techo de mi habitación.Y las cosas claras acribillan mis pensamientos, mientras sé lo que realmente me interesa. Esa gente que esta loca. Esa que sería incapaz de aburrirse. Incapaz de cansarse de  los lugares frecuentes. Que ríe. Que me hace reír. Esas que se molestan en leer el manual  de la vida. De mi vida.

Y yo, que hoy tenía dificultades para expresar. He acabado expresándolo todo.


c.gonzález

miércoles, 31 de agosto de 2011

Mentes paralelas y simultaneas.

Voy corriendo. Escapando de nada. Pensando en todo. Mirando de reojo cada paso que se mueve en torno a mí. Dándome cuenta de todas esas cosas en común que están flotando en el aire. Ese aire lo estoy respirando y también compartiendo. Confundida por el sol que da de frente cuando miro al horizonte. Con no mirar es suficiente. Distraída por esas charlas infinitas que secuestran nuestras noches. Son las dos de la mañana solamente. No tengo sueño (nunca tengo sueño, soy una especie en extinción, jaja). Mi cuerpo está tranquilo. Quizá porque la última vez que miré el reloj eran solo las once. Sigo corriendo y me paro en seco. Mi euforia hizo que corriese así de rápido. Estaba a gusto en ese banco y pensé que no llegaría de nuevo. Considero que fue uno de esos días que marcan un punto en tu vida. Una etapa distinta. Somos clones a los que nos cuesta soportarnos en muchas ocasiones, pero lo importante es que somos iguales. Somos mentes paralelas y simultaneas.
Por eso les quiero tanto :)

Cris.

Para mí, frío.

Se acaba el verano. Aún parece que fue ayer cuando hacía mis últimos exámenes de junio y ya casi tengo los de septiembre. El tiempo pasa a 200 km/h y el frió llegará en cuestión de horas. Arrasando lo que encuentre a su paso. Sintiendo indiferencia por todas esas mangas que llevaré debajo de mi abrigo. Ahora, el sol se esconderá a media tarde. Y nosotros nos dejaremos engañar continuamente, o puede que sea yo la que esté engañando esta vez. He sentido frió en verano. No sé. Son sensaciones incomprensibles. Extrañas. 

Lo he exteriorizado todo demasiado. Mi sudor se ha revelado. En cambio, mi cuerpo ha sido duro y valiente. He sentido frió en muchos momentos. Y mis opciones eran limitadas. Tuve que ponerme ese abrigo de lana bajo los treinta grados que caían sobre mi cuerpo en muchas ocasiones. A veces me he sentido agobiada, otras en cambio reclamaba continuamente aislarme de ese aire que me envolvía. Para mí, frió. Y justo ahí empece a tener calor. Pero no lo suficiente como para tener que arrepentirme de lo que había hecho. No. Casi nunca me arrepiento de lo que hago. Y digo casi nunca, por que tengo mi orgullo escondido,sí, pero no hasta tal punto en el que yo no pueda ser consecuente de mis actos. A veces solemos tener fallos. Aunque sea solo a veces. Pero en esté caso, no fue mio. 

Cris.

sábado, 27 de agosto de 2011

Observando paisajes.

Y así es la vida que suele desplegarse ante nosotros. Vas conduciendo y tú cuenta-kilómetros sigue subiendo. Observando miles de paisajes a su paso. Algunos no son de tú estilo, otros en cambio, te agradan más. En fin, todo es una espiral tan complicada que te obstruye con pensamientos de limitación. Pensamientos que con frecuencia has utilizado para dar oportunidad tras oportunidad. Pero llega un momento que es difícil reorganizarlo todo. Reconstruir algo a lo que le faltan piezas. Eso que te limita de algún modo, por así decirlo.

Cuesta tanto hablar en otro idioma, que es complicado tener expectativas cuando la fuerza de esas no es todo lo poderosa que tú hubieras deseado. Así no se puede atraer nada. Pero creo que en este caso tampoco lo pretendo.
Y ahora, voy conduciendo, contemplando el estado actual de todos los paisajes que me voy dejando atrás y veo como en este caso mis acciones contradicen mis deseos. Y lo peor es que creo que no lo deseo tanto. No sé. Creo que mis acciones son la causa de mis pensamientos.

Es fácil. Si no me tratan con respeto, es imposible que yo pueda emitir una señal más agradable. Joder. Ahora la espiral soy yo. Y todo para conseguir algo que ni siquiera deseo.




Cris.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Supervivencia.

Y veo esas miradas. Las que yo guardo en el cajón de las miradas especiales. Un cajón pequeño. Escondido en cada forma de ser, en cada persona, en cada expresión. Qué más quisiera yo poder tener millones. Pero quizás no estemos hechos para guardar tantas, sino para tener esas pocas que de alguna manera marcan tu recorrido en la vida. Esas que se entienden sin intercambiar palabras. Esas que direccionan nuestra forma de pensar y en ocasiones de sentir. No puedo presumir de tener cientos de esas de las que hablo. Pero si que tengo unas pocas. Esas que yo considero importantes. Esas que son indispensables para mi. Esas que me hacen sentir inmensamente bien. Y esas que son esenciales para mí supervivencia


Cris.

martes, 16 de agosto de 2011

Big Bang

Esta vez no es igual que aquella en la que aún no habíamos nacido. Ahora es nuestro big bang. Y esta vez no es para crear, sino para destruir. Pero me pregunto lo mismo aunque hayan pasado tantos años. Observo esa homogeneidad a gran escala. Y afirmo. Está pasando de nuevo, la distribución de las galaxias no es la misma y están cambiando las condiciones del Universo en el tiempo.

Y ahora es cuando yo digo, vaya mierda de big bang. Creía que iba a ser diferente.

Cris.

viernes, 12 de agosto de 2011

Tonta Conversación.


+ Razón. ¿Dónde estás? Necesito que me digas a la cara que estoy obsesionada.
- Estás obsesionada.
+ ¿Me lo dices a mí?.
- Si.
+ Yo no estoy en ese estado, pero si lo estuviese no lo reconocería hasta que el golpe me hiciera olvidarlo.

Cris.



martes, 9 de agosto de 2011

Días de verano

Vacaciones. No llevo la cuenta de los días de verano que han pasado. Pero si de todos los momentos que llevo vividos dentro de él.
Mil cosas. Mil apuntes encima del escritorio, mil salidas y entradas, mil días de sol y nubes, mil días de cielo azul, de atardeceres eternos y noches inmensamente cortas. Mil horas de sueño perdidas que jamás se recuperarán, de noches en vela, de días de calor, de mucho calor. De días de playa, de piscina, de leer libros a la sombra mientras pasan aviones sobre tí, de chillar cuando hay olas en la playa, de cenas, de paseos, de gastar litros de aceite para ponerte morena, de helados, de esa bebida roja que apenas me gusta y a los demás les encanta, de bares, de fotos, de conversaciones, de noches en definitiva, noches bonitas. Días tontos, algunos más que otros.

He conducido, he llevado a gente, me han llevado a mi por supuesto, he dado mil vueltas, he estado en cumpleaños, y me lo he pasado genial, he salido con compañeros de clase, he patinado, he dejado mis patines, me han dejado los suyos. He pasado horas y horas con mis amigos, de esos que conoces de hace más de 20 años, de esos que conoces bastante bien. He reído, he sonreído, me he cabreado, se me a pasado, seguramente habré dicho barbaridades, luego me habré arrepentido, he pedido perdón, creo que le he dado vida a la mayoría de los verbos que aparecen en el diccionario.

Pero aún no han terminado los diás, juraría que quedan muchos momentos inolvidables, infinitas risas, espero que menos cabreos, muchos mensajes, llamadas y de todo eso que he puesto antes, como por ejemplo los miles de apuntes encima de mi mesa, coleccionando una gran capa de polvo, o esos días que aún quedan de playa, aunque sean pocos.
Pero empieza a acabarse, todo acaba para que empiece otro trozo de vida. Y eso es necesario. Ya mismo empieza un nuevo curso, nos veremos menos, cambiamos el moreno por ese maravilloso blanco transparente que tenemos en invierno, habrá más días de nubes que de sol seguramente, lloverá, cambiaremos helados por castañas, bañador por abrigos de lana, dormiremos debajo de millones de mantas, se reduce a menos salidas y menos paseos. Todo se apaga más, pero vienen otros momentos, supongo que buenos. Espero que sean buenos. Ves gente de hace tiempo, compañeros de curso que en este verano no has visto, que en el fondo echas bastante de menos, y otros que sí has visto y te gustaría ver más. Pero también me queda algo. Y esto es durante todo el año, mucho más permanente. Tú. Con la misma intensidad, las ganas de verte siguen siendo las mismas, no me da tiempo a echarte de menos y todas esas cosas, por que te tengo cerca.

Pero, hoy paso de todo (de forma positiva claro). Y empieza una etapa en relación a mi blog distinta. Menos peculiar, y más accesible. No voy a mirar esas cosas malas que miraba antes, me faltan ganas, en serio. Dejaré las cosas pasar y pasar, lo juro. Todo tiene un cauce. Esa es mi conclusión. Por que ahora veo las cosas bastante mejor, o será hoy uno de esos días que no le veo problemas a nada. Y que creo que a pesar de mi dolor de cabeza insoportable, hoy estoy super contenta. Bueno. Miento. Afirmo que me acabo de poner contenta y no tengo ni motivos para justificarlo.

Cris. 

domingo, 31 de julio de 2011

Gobernar nuestras vidas...



Hay personas que se sienten frustradas con lo que les falta. Esa sensación que no les deja ver lo que en realidad tienen, esa angustia que en extremos llega a un estado de infelicidad permanente. Una situación que desemboca en un estado crónico de insatisfacción, incluso hasta el punto de llegar a ser un esclavo sumiso de una inferioridad que solo existe en tú cabeza.

Nunca hay que dejarse llevar por aquellas cosas que sabemos que no nos benefician, es más, jamás nos tenemos que convertir en esa persona dependiente que sabemos que somos cuando no somos nosotros mismos, y jamás hay que dejarse llevar por ese sube y baja de sensaciones y emociones que no tienen la mínima importancia y sí valorar esa parte de la botella que esta llena para poder intentar llenarla entera.

Y es que, en ocasiones deberíamos de ponernos un poco tozudos. Y decir "NO", para poder dejar ese miedo atrás y tener el valor de subir en esa noria que verdaderamente nos corresponde.

Pero hoy por hoy, yo puedo estar tranquila por que lo hice lo mejor que pude, por que sentí que pude eligir y controlar en mayor medida las circunstancias de mi entorno. Y que ese sentimiento de incertidumbre, en mi caso, no me llevó al fracaso. Por que quizás no siempre subí a esa noria, pero sí las veces que lo hice, fue con seguridad. Con la certeza de saber que las veces que no lo hice sería por propia decisión y no por miedo a hacerlo.

Por eso, no más de dar gracias. Gracias por esa dirección. Por que aún puedo decir que tuve suerte, y que en ningún caso eso gobernó mi vida.

Cris.

martes, 5 de julio de 2011

Un año más.

Ha sido un periodo bastante corto, apenas dos años, que se transforman en rutina, en ese día a día que compartes con gente que te hace sentir bien, que te hace reír, y que hoy por hoy son necesarias para mi.
Y muchas veces me sorprendo, y digo: "como se puede llegar a querer tan rápido". Y por eso, esto me hace pensar, me hace reflexionar y me hace asumir que a partir de ese momento comenzaron a ser importantes y que hay algo fundamentalmente importante en este sentido, y es ese privilegio de poder saber que de verdad mereció la pena, saber que son gente de verdad, y saber que vinieron para quedarse.

Así que con esto quiero decir que ahora llega un gran verano, pero que no nos olvidemos del bonito curso que nos hemos dejado atrás. :)







Cris.

viernes, 17 de junio de 2011

Las cosas duras también se quiebran.


Si. Ha dejado de ser real, ha dejado de ser lo que era. De nuevo la balanza ha caído por su propio peso. Y últimamente mas que nunca. Un camino con sentido único, en el que por más que se busquen salidas diferentes, siempre hay algo que te lleva a la misma dirección. Por eso no me tengo que sorprender por esto, por que en el fondo es algo que yo estaba viendo de hace un tiempo atrás.

Pero por eso, es curioso que yo sea la que se esté partiendo la cabeza con estas grandes tonterías de la vida. Por que en el fondo pienso que las cosas son así por algo, por que quizás esto, se acabe. Algo que un principio iba perfecto, pero que en la mitad del camino se ha torcido por no ser totalmente conscientes de lo que es importante y de lo que aún siendo también importante debe estar en un segundo plano.

No se pueden anteponer las cosas pasajeras a los grandes pilares que nos han ido haciendo ser como somos. Por que si abriésemos un poco más los ojos, nos daríamos cuenta que se va a la mierda una cosa, y se va a la mierda la otra.

A veces es raro como te pones a pensar en un momento dado, si lo que estas escribiendo son cosas tuyas, o que es la pura realidad, tal cual, y por eso me da pena que esto solo lo veamos claro unos pocos.

Pero no. Creo que no. No nos queremos dar cuenta que vivir en un mundo totalmente ajeno al que realmente nos corresponde es una falsa elección con un desenlace que con certeza será fatal, y que dadas estas situaciones, es el tiempo el que se encarga de encajar las cosas donde menos bulto hagan, y donde menos estorben.

Y es que si nos parásemos un minuto a reflexionar, nos daríamos cuenta de que hay elementos que son lo que nos hacen medir el valor de las cosas, ese valor que en este caso ha ido desapareciendo, por ejemplo echar de menos,o no alegrarte, o a veces pasar de todo, y darte igual cuando o no preguntar por qué. Te lleva a pensar que nada fue como tú creías, que todo es limitado, y que ese pilar del que hablo es débil.

Y como todo me lleva a lo mismo, pienso que quizás todo esto es un estereotipo falso, algo que quizás se fuerce día tras día sin ir a más, quedándose mal encajado y fingiendo que está todo perfecto. Y que es tan simple como esto: "A veces no nos apetece que vaya a más, mejor dejarlo como está, cada uno por su lado, exigiendo que alguien haga algo y creyendo que tu postura es la más adecuada".

Cris.

jueves, 9 de junio de 2011

Y ahora yo pregunto...



Para mi, resultó curioso que en lo que yo más me fijara fuese en los detalles “tontos” de la vida. Por eso, hay que pensar en cuantas veces vamos por la vida buscando encontrar, conocer personas y aunque no busques, las encuentras. Aunque no busques las conoces, se cruzan a diario por tu vida. Hay personas que te dejan tal vez alguna huella oscura o un poco desagradable, otras tal vez una clara, una más limpia. Pero de mi solo depende esa huella que permito que se quede. Por eso ahora yo pregunto: ¿Que tipo de huella dejo yo en la vida que cruzo?

Cris.

domingo, 8 de mayo de 2011

Las fresas son demasiado caras.


Hoy he estado parte de la tarde con un nudo en la garganta. Me he sentido super mal. Y sigo estándolo un poco.

Justo hoy me he dado cuenta de que no valoro completamente lo que tengo. Y creo que nunca sabremos apreciar lo que tenemos, ni lo veremos suficiente.

Esa mirada, me a dejado un poco baja de ánimo. Me refiero a esa sensación que he tenido hoy mientras hacía la compra.

Yo estaba en esa inmensa cola del supermercado. Esperando. Viendo como la cola de al lado iba cuatro veces más rápido que la mía. El tiempo pasaba, y era bastante raro que no avanzara absolutamente nada, pero me doy cuenta de que algo pasa al principio. Miro. Había un joven de cultura diferente con problemas para pagar las pocas cosas que llevaba en la mano.
Tan solo había cogido un par de zumos, unas barras de pan y algo de carne.
Pero su cartera estaba llena con un simple billete de cinco euros. Se le veía orgulloso cuando lo sacaba para pagar. Parecía que esa compra para él era un privilegio, pero en un par de segundos se redujo a la mitad. No tenia suficiente dinero. Le faltaban un par de euros para poder disfrutar de aquella "maravillosa compra".

Su cara me produjo un estado de malestar que hacía tiempo no sentía. Sinceramente no se ni describirlo con palabras. Esos cinco minutos de espera en la cola me hicieron reflexionar mientras venía en el coche camino a mi casa. No paraba de pensarlo, e incluso me atrevo a decir que me dio sentimiento y se me escaparon un par de lagrimas mientras venía conduciendo. Aunque solo se me pasaba la misma pregunta por la cabeza; ¿Por qué nosotros a veces no estamos satisfechos cuando traemos un carro lleno? No paramos de quejarnos por todo.

No pensamos en esos que viven el día a día con lo poco que ganan, con 2 euros, con 3... o con ninguno. Si comen comen y si no lo hacen esperan hasta el siguiente día por si tienen un poco de más suerte que el anterior.

Pero le saco una cosa positiva, aunque me cueste decirlo. He podido sentir muchas cosas. Ese trozo de la tarde de apenas unas horas ha hecho que me de cuenta que de nuevo tenemos que intentar apreciar lo que tenemos, de dejar de quejarnos por tonterías, de no cabrearnos con nuestro padres por caprichos inútiles. De mirar más otras posturas, esas que sabemos casi con certeza que no vamos a adoptar nunca, esos roles que se escapan de nuestra realidad.


Se que se puede hacer poco. Por que no tenemos los recursos ni el poder suficiente para ayudar de una manera notable, pero si de por lo menos intentarlo. De valorar. Por que cuando empezamos por esa simple acción empezaremos a tener poder para intentar cambiarlo.

Cris.


jueves, 5 de mayo de 2011

Los animales no razonan.


Y de nuevo me paso las horas muertas pensando que escribir.

Pero hoy voy a saltarme un poco los temas de siempre y voy hablar de ese sentimiento más doloroso, ese que causa rabia, y que nos convierte en personas peores.

Todos nos hemos sentido mal en algún momento determinado. Pero no solo por algo que indirectamente hayamos hecho nosotros mismos, sino por que directamente lo han hecho otros. Y no me refiero a simples críticas, que de una manera u otra se sobrellevan, y que no se les da importancia, sino a otros momentos en los que parece que el respeto ha dejado de existir.

Si, ese momento en el que se pierden todos esos valores mínimos que tenemos todas las personas por naturaleza o que se pierden esos valores intermedios que nuestros padres nos han intentado enseñar a lo largo de la vida. Pero me dejo atrás lo más importante, y creo que son los culpables de estas situaciones. Los "mayores" valores, esos que cada uno se impone a si mismo, sin mirar a los demás, sin mirar a su alrededor, sin dejarse llevar por nadie y sólo por esa persona que llevas dentro, por eso que tú piensas. Qué deberíamos de tener fijos siempre.

Por eso, lo importante y lo que falla en la mayoría de los casos, es que nos dejamos influenciar. Somos dominados por ese alrededor que no nos conviene nada, pero que nosotros vemos perfecto. Nos dejamos llevar por eso que a veces pensamos que nunca seríamos y nos convertimos en otra persona muy lejana a la que de verdad nos pertenece. Esa persona que dudo sea la que queremos ser.

Por eso, estas situaciones me hacen dudar sinceramente de que el ser humano sea un animal de conducta razonable.

Cris.


Una línea.


Por que después del Tsunami hay personas que son necesariamente importantes, para poder recoger aquello que quedó esparcido por el suelo y para que lo puedan guardar con cariño hasta que se pueda reconstruir. :)

Cris.

lunes, 2 de mayo de 2011

Esa parte de la balanza.



Llegó el momento de saltar al vacío. Pasar haciendo equilibrio por esa cuerda sin mirar hacia abajo. De no tener vértigo. De no mirar a mi alrededor. De no dejarme influenciar. Si. De no dejarme influenciar por esa timidez que siempre me acompaña.

Y es que no me queda otra opción. Es lo que siento. Es lo que necesito. Y es lo que el tiempo me ha impuesto. Ese desgaste de todo, esa parte de la balanza que siempre está rozando el suelo me ha conducido a esta situación.

En ocasiones no recibir, es lo que ha hecho que la otra parte de esa balanza siempre esté arriba. Yo la veo así.

Y es que así soy yo. Quizás sea una persona tímida, incapaz de decir lo que pienso a gritos de esas personas a las que quiero, pero lo importante es que no me faltan ganas, ni me faltarán nunca. Por que lo siento igual que todos. Independientemente a que lo exprese o no, pero si que me siento con esa necesidad, de no saber cómo, de no dejarme llevar por culpa de esa timidez extrema que me envuelve.

Pero en este caso la protagonista es esa forma "rara" de entendernos. Esa forma que me hace pensar que es distinto. Una forma que me hace concienciarme que no todo funciona expresando a voces lo que siento, por que a veces es una exageración de algo que no existe, pero que sí se fuerza. Y eso no me vale. Por que lo que si existe de verdad es esa complicidad que las palabras a veces no son capaces de expresar.

Y me da igual no poder expresarlo con palabras. Bueno sinceramente no me da igual, pero en el fondo agradezco que sea así. Gracias a eso he podido darme cuenta que no todo son palabras bonitas escritas en un mensaje, escritas en una red social, ni escritas en un trozo de papel. Por que con el tiempo el mensaje no lo encuentras y las letras a lápiz en un papel se van borrando. Por eso hay algo más. No puedo definirlo. Pero si puedo decir que eso nunca desaparece. Ni se borra, ni se pierde.

Así que no puedo pedir más. Tengo lo que necesito, aunque en algunos momentos no lo valore lo suficiente. Y es que solo puedo decir que si los sentidos hablaran sí que dirían a gritos lo que yo ha veces no puedo decir con palabras.


Cris.



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