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viernes, 24 de agosto de 2012

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Se qué hace tiempo que no escribo. qué digo que volveré y al final no lo hago. pero sigue todo igual desde que huí. todas unas vacaciones sin apenas soltar palabra. no por falta de sentimientos, por supuesto. pero nunca veo el momento adecuado para darle al click de publicar. ahora, tampoco me sobran las ideas, porque tampoco encuentro en ese montón de borradores lo que tengo para compartir. 

En definitiva. 'todo verano tiene su historia'.
Y algunas historias, te hacen olvidarte de todo.
...

c.gonzález.

sábado, 8 de octubre de 2011

Y ahora es cuando digo.

Pensé que iba a ser un buen momento, lo que no pensé es que más tarde me iba a dar cuenta de que lo había sido. Tres días. La diagonal de las horas que te hacen sonreir y sonreír en línea recta. No quiero ganar más de lo que he ganado, no quiero intentar buscar la curiosidad de las palabras que salen de bocas ajenas, me basta con la curiosidad que hay dentro de mí, cuando pienso lo poco que hace falta para pasar momentos inolvidables, para remover los recuerdos de hace unos años. Para volver a vivirlos, para volver a reírse de ellos. Me basta con agarrarme a esos pilares que existen en mi vida para no caerme. Me bastan tres absurdos días de trescientos sesenta y cinco que tiene un año.
Y ahora es cuando digo "Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien".
c.gonzález


sábado, 3 de septiembre de 2011

Comienzo de un invierno.

Caminando a casa. Hacía brisa fresca, suave, mi piel de gallina. Estaba anocheciendo. Sentí repelús. En ese momento me hubiese puesto algo más de ropa. Unas imágenes comenzaron a golpear mi interior. Seguía caminando hasta llegar al coche y recordé la rutina del comienzo de un invierno.  Las hojas caen, lluvia, viento, días grises, manga encima de maga, ropa, guantes, zapatos mojados y dedos como estalagmitas. Carreteras vacías, luces tenues bajo nubes oscuras. Tranquilidad en las calles. No sé. Sinceramente creo que estoy cansada de verano. Necesito ya un cambio. Y esa pequeña sensación, hizo que necesitara andar más rápido hasta el coche, meterme dentro y frotarme un poco los brazos hasta que subiera la temperatura. 
Sé que esto son los primeros días de septiembre. Luego volverán esos días de nuevo. Esos días de calor que vienen para ya despedirse definitivamente hasta el próximo verano. Esta vez no conducía yo. Me llevaban. Por eso creo que pensé tanto. No estuve más que unos cinco minutos dentro del coche. A unos dos kilómetros hasta llegar aquí. A mi habitación. A mi casa. A ese lugar que el invierno nos impone. Obligándonos a no salir en esos días de mal tiempo. Y yo entonces, en ese momento pienso, "No hay mejor lugar que estar en casa. Mi pijama. La estufa emite calor en nuestras piernas. En el sofá, mi familia". Esa sensación es única. Esa sensación en esos días de invierno, esos días que carecen de temperatura media para descender sin pausa. Entonces, te levantas, te haces un té caliente, bastante caliente, y decides volver a sentarte en ese sofá. Agradable. Feliz.


Cris.


jueves, 18 de agosto de 2011

Físico y a la vez invisible.

Vacío imperante. A veces destructor. Bomba peligrosa. Autocontrolado y controlador. Corazón. Donde se guarda cada parte de aquello que te importa, cada cosa diminuta que te ha hecho feliz en algún momento, pero también hace daño. Dichoso músculo hueco donde caben millones de recuerdos. Mejores, peores, pero recuerdos. Ese músculo mecánico que guarda las imágenes más importantes de tu vida, como si de una cámara de fotos se tratase, guarda a las personas, sus caras. A veces se esconde, se aleja, quizás para no rebosarlo de sentimientos confusos, esos que entorpecen el recorrido, quizás para no sufrir un paro inesperado. Físico y a la vez invisible.

Se oxigena a su paso por los pulmones y la sangre vuelve hasta él. Un segundo de angustia. Y vuelve a hacer lo mismo minuto tras minuto, la sangre vuelve a entrar al ventrículo izquierdo y hace un recorrido largo por esas calles llenas de aire libre, y serenidad, hasta llegar al otro lado, al corazón derecho. En ocasiones es difícil. Ese recorrido esta lleno de infinidad de pensamientos, millones. Las calles en cambio, no tanto. Están solitarias.Vacías. Pero es necesario. Es imposible pasar de un polo a otro en cuestión de segundos. Pero es físico. El corazón invisible, ese corazón irónico seguramente, tardaría días. Por eso en tantos momentos de nuestra vida pasamos por momentos difíciles. Por que su parte derecha se forma de cosas que borraríamos sin pensar, cobarde.

Quizás ahora no esté por un momento de esos, sí midiera mi vida sería milimétrica en su compensación. Pero si que he vivido algunos. Miento si digo que han sido bastante dolorosos, por que no lo han sido. Pero sí algunos me han permitido experimentar esa sensación. Esa y no otra.




Cris.

martes, 9 de agosto de 2011

Días de verano

Vacaciones. No llevo la cuenta de los días de verano que han pasado. Pero si de todos los momentos que llevo vividos dentro de él.
Mil cosas. Mil apuntes encima del escritorio, mil salidas y entradas, mil días de sol y nubes, mil días de cielo azul, de atardeceres eternos y noches inmensamente cortas. Mil horas de sueño perdidas que jamás se recuperarán, de noches en vela, de días de calor, de mucho calor. De días de playa, de piscina, de leer libros a la sombra mientras pasan aviones sobre tí, de chillar cuando hay olas en la playa, de cenas, de paseos, de gastar litros de aceite para ponerte morena, de helados, de esa bebida roja que apenas me gusta y a los demás les encanta, de bares, de fotos, de conversaciones, de noches en definitiva, noches bonitas. Días tontos, algunos más que otros.

He conducido, he llevado a gente, me han llevado a mi por supuesto, he dado mil vueltas, he estado en cumpleaños, y me lo he pasado genial, he salido con compañeros de clase, he patinado, he dejado mis patines, me han dejado los suyos. He pasado horas y horas con mis amigos, de esos que conoces de hace más de 20 años, de esos que conoces bastante bien. He reído, he sonreído, me he cabreado, se me a pasado, seguramente habré dicho barbaridades, luego me habré arrepentido, he pedido perdón, creo que le he dado vida a la mayoría de los verbos que aparecen en el diccionario.

Pero aún no han terminado los diás, juraría que quedan muchos momentos inolvidables, infinitas risas, espero que menos cabreos, muchos mensajes, llamadas y de todo eso que he puesto antes, como por ejemplo los miles de apuntes encima de mi mesa, coleccionando una gran capa de polvo, o esos días que aún quedan de playa, aunque sean pocos.
Pero empieza a acabarse, todo acaba para que empiece otro trozo de vida. Y eso es necesario. Ya mismo empieza un nuevo curso, nos veremos menos, cambiamos el moreno por ese maravilloso blanco transparente que tenemos en invierno, habrá más días de nubes que de sol seguramente, lloverá, cambiaremos helados por castañas, bañador por abrigos de lana, dormiremos debajo de millones de mantas, se reduce a menos salidas y menos paseos. Todo se apaga más, pero vienen otros momentos, supongo que buenos. Espero que sean buenos. Ves gente de hace tiempo, compañeros de curso que en este verano no has visto, que en el fondo echas bastante de menos, y otros que sí has visto y te gustaría ver más. Pero también me queda algo. Y esto es durante todo el año, mucho más permanente. Tú. Con la misma intensidad, las ganas de verte siguen siendo las mismas, no me da tiempo a echarte de menos y todas esas cosas, por que te tengo cerca.

Pero, hoy paso de todo (de forma positiva claro). Y empieza una etapa en relación a mi blog distinta. Menos peculiar, y más accesible. No voy a mirar esas cosas malas que miraba antes, me faltan ganas, en serio. Dejaré las cosas pasar y pasar, lo juro. Todo tiene un cauce. Esa es mi conclusión. Por que ahora veo las cosas bastante mejor, o será hoy uno de esos días que no le veo problemas a nada. Y que creo que a pesar de mi dolor de cabeza insoportable, hoy estoy super contenta. Bueno. Miento. Afirmo que me acabo de poner contenta y no tengo ni motivos para justificarlo.

Cris. 

martes, 5 de julio de 2011

Un año más.

Ha sido un periodo bastante corto, apenas dos años, que se transforman en rutina, en ese día a día que compartes con gente que te hace sentir bien, que te hace reír, y que hoy por hoy son necesarias para mi.
Y muchas veces me sorprendo, y digo: "como se puede llegar a querer tan rápido". Y por eso, esto me hace pensar, me hace reflexionar y me hace asumir que a partir de ese momento comenzaron a ser importantes y que hay algo fundamentalmente importante en este sentido, y es ese privilegio de poder saber que de verdad mereció la pena, saber que son gente de verdad, y saber que vinieron para quedarse.

Así que con esto quiero decir que ahora llega un gran verano, pero que no nos olvidemos del bonito curso que nos hemos dejado atrás. :)







Cris.

domingo, 1 de mayo de 2011

Aquellos años


Lo admito: Hoy me he levantado con un toque de nostalgia. Estos días que parecen que están impuestos en tu vida. No los puedes evitar. Incluso creo que reflexionar de vez en cuando no está mal.
Y es que creo que mi dolor de oido de tres días, y esas pocas horas de sueño de esta noche, me han conducido a despertarme directamente con la necesidad de recodar aquellos maravillosos años.

Si, me refiero a esa etapa feliz, completamente feliz. Aislada de calentamientos de cabeza, de agobios, de no tener absolutamente ninguna preocupación, ni ninguna obligación. Casi perfecta. En la que ahora no tengo recuerdos. Pero no por no tener ninguno importante en mi cabeza, sino por no saber cual elegir. Eran todos buenos. Un mundo aislado de la realidad, en el que nuestro mayor objetivo era jugar con muñecos, montar en bici y tirarte a la calle infinitas horas. Tú timbre no paraba de sonar y si había algo que te preocupara era no llegar a casa sucios para que no nos regañaran.

Pero ahora si que me preocupo, esa nostalgia que se tienen algunos días es por algo.
Y es que tengo una duda: ¿Por qué va desapareciendo eso que nos hizo inmensamente felices? Vecinos, amigos del colegio.. desaparecen. Sin razón. Sin valorar lo que un día formó parte de su vida. Sin pensar que su presente esta formado por nuestros momentos del pasado. Esa relación que se pierde hasta llegar a un puto extremo. No lo entiendo.

Por eso deberíamos de tener siempre la misma inocencia. Esa de un niño que ni sabe ni entiende. Esa en la que no se sabía mirar un reloj, por que las horas se hacían minutos.

Pero creo que me dejo lo más importante atrás, y lo que verdaderamente me preocupa. Las personas de ahora. Y ¿Ahora que?. Me consuelo pensando que me quedó la gente importante, y que dentro de cuatro, cinco, seis años.. seguirán estando.

Y por eso ahora entiendo que esa nostalgia tiene sentido. Creerme. Me preocupa. Siento que si esto pasa, etapa tras etapa, cambiando la gente que te rodea continuamente, nada tiene sentido.

Esa gente que habla. Gente que dice que al final quedas solo. Que los años son la distancia. Esa duda. ¿Llevarán razón?.

Pero ya lo he decidido. No voy a mirar un futuro que no sabré como es. Pero si voy a intentar que no vuelva a suceder. Por que los motivos que van construyendo tu vida a lo largos de los años no pueden desaparecer.

Cris.

martes, 12 de abril de 2011

Da igual quién.


Que sería de todo sin esos pequeños indispensables acondicionantes que hacen especial algún momento. De ese momento que comienza sin importancia y acaba quedándose en tú cabeza. Esa manera de ver las cosas, esas risas,esas discusiones, esas historias, esas maneras de pensar, esas contradicciones, esos cambios de humor. De ese momento que se modifica y se convierte en algo especial. Por que sí, esos pequeños acondicionantes son simples. Son palabras que sin su utilidad no significan nada.Charlar, mirar, jugar, reir.Palabras que modifican ese lugar. Que modifican el tiempo. Que lo hacen importante. Da igual qué. Quién. Da igual cómo. Por que sin eso no habría momento... tan solo algo que pasó y que cuesta trabajo recordar. Y no. No podemos olvidar lo importante que es recordar algo. Simplemente significa que de una manera u otra ha sido importante. Por eso las personas construyen los lugares. Y me da igual quienes, por que lo único importante es agradecerles esa sonrisa que te sale sin que lo puedas evitar cuando lo recuerdas. :)

Cris ;)

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