Joder. Y a veces intento entrar en un estado de autentica indiferencia. Me paro y pienso. Ahora no es antes. Ahora hacemos lo que nos da la real gana con todo, mientras nuestros padres quizás, ni tengan tiempo de soñar. No sé. Las circunstancias están sumamente divididas en porciones milimétricas. Imposibles de ajustar a la realidad que actualmente nos rodea. Y creo que el caos no es nuestro.
En la mayoría de los casos nos sobran los sueños. Interponemos unos ante otros, nos olvidamos de algunos, buscamos nuevos continuamente, desvaloramos los que ya casi teníamos olvidados, y así sucesivamente durante un largo periodo de tiempo. Y ellos en cambio, no se dignan a pedir más de lo que la vida les impone por naturaleza. Su misión es trabajar y trabajar descomunalmente, y ni siquiera para conseguir los suyos propios. Sino para conseguir aquellos que pertenecen a las personas que son la prioridad absoluta en sus vidas.
El egoísmo es natural, es innato y aprender a valorar es lo mejor que podemos aprender en toda nuestra vida.
A veces no entiendo nada.
No me creo nada.